La respuesta corta
Los caracoles suelen morir por una de tres cosas: cobre (tóxico para todos los invertebrados), un acuario sin ciclar o inestable (envenenamiento por amoniaco y nitrito), o poco calcio (que debilita y erosiona sus conchas). Las muertes súbitas apuntan a cobre o a un desplome de la calidad del agua; el declive lento con una concha picada y adelgazada apunta a agua blanda y pobre en calcio. Identifica cuál es y la solución suele ser sencilla.
Cobre y otras toxinas
Los caracoles son extremadamente sensibles al cobre, incluso en cantidades diminutas. Se esconde en algunos medicamentos para peces (especialmente tratamientos de punto blanco y parásitos), ciertos abonos para plantas, y ocasionalmente en tuberías viejas de cobre. Si los caracoles murieron poco después de dosificar algo, sospecha del cobre primero. Usa solo productos seguros para invertebrados, y declora siempre el agua del grifo — consulta si el agua del grifo es segura para los peces.
Un acuario sin ciclar o inestable
Como las gambas, los caracoles sufren en un acuario que no está del todo ciclado. Cualquier rastro de amoniaco o nitrito los estresa y mata. Nunca añadas caracoles a un acuario recién montado — cíclalo primero (cómo ciclar un acuario) y confirma que el amoniaco y el nitrito marcan cero con un kit de test. Los vaivenes grandes y bruscos de temperatura o pH también les son difíciles.
Poco calcio y agua blanda
Los caracoles construyen sus conchas con calcio, así que el agua blanda y baja en minerales deja las conchas picadas, finas y agrietadas — y con el tiempo el caracol muere. Si tu agua es muy blanda, sube la dureza (consulta cómo endurecer el agua del acuario) o añade un hueso de sepia o un suplemento rico en calcio. Mantener neritas o caracoles manzana en agua estable y de dureza moderada resuelve la mayoría de los problemas de concha.