La respuesta corta
Un pez que de repente deja de comer casi siempre te está diciendo algo sobre su entorno, no sobre su apetito. Las causas habituales son el estrés de un acuario nuevo, una temperatura demasiado baja o una bajada en la calidad del agua. Antes de dar por hecho que está enfermo, el primer paso ante cualquier cambio de comportamiento es el mismo: analiza el agua buscando amoniaco, nitritos y nitratos, y comprueba la temperatura.
Analiza el agua y comprueba la temperatura
El amoniaco o los nitritos por encima de cero estresan a los peces y les quitan el apetito rápido, y es algo común en acuarios que no están del todo ciclados. Coge un kit de test líquido y comprueba los valores. Si algo está mal, haz un cambio de agua con agua declorada y a la misma temperatura.
La temperatura importa igual. Los peces tropicales se vuelven apáticos y pierden el interés por la comida cuando el agua está demasiado fría, así que confirma que tu calentador mantiene el rango correcto. Consulta qué temperatura debe tener un acuario tropical.
Estrés y entorno nuevo
Los peces recién añadidos muy a menudo rechazan la comida uno o dos días mientras se aclimatan. Es normal: dales escondites, mantén las luces bajas y no los agobies. Una aclimatación cuidadosa reduce el impacto. El acoso de otros compañeros, un pez que es tímido por naturaleza o un tipo de comida equivocado (demasiado grande, o que flota cuando el pez come en el fondo) también pueden influir.
Cuándo mirar más de cerca
Si el agua da valores limpios, la temperatura es correcta y el pez sigue sin comer tras varios días —o si se ve delgado, apático o muestra otros síntomas— puede que pase algo más. Vigílalo de cerca y compáralo con ¿cómo sé si mi pez está enfermo?. Si el caso empeora, consulta a un veterinario de acuariofilia o a una comunidad de acuaristas con experiencia en vez de improvisar un tratamiento.