La respuesta corta
Los peces se estresan por el agua inestable, la falta de escondites, los compañeros agresivos y los cambios repentinos. Reduce el estrés manteniendo los parámetros del agua estables, añadiendo plantas y refugios, eligiendo peces compatibles, poniendo una tapa y haciendo cualquier cambio de forma gradual. Un pez tranquilo come bien, muestra todo su color y nada a la vista: ese es tu objetivo.
Empieza por el agua
La mala calidad del agua o sus oscilaciones son el factor de estrés oculto número uno. Los peces no pueden decirte que el amoniaco está subiendo, pero su cuerpo lo nota. Apunta a 0 de amoniaco, 0 de nitritos y nitrato bajo y estable, con temperatura y pH que no den bandazos. La forma honesta de saberlo es analizar: un kit de análisis líquido quita las conjeturas, y un cambio de agua semanal constante mantiene todo nivelado. Iguala la temperatura del agua nueva y declórala cada vez.
Dales refugio y calma
Un acuario pelado en una habitación luminosa y ajetreada deja a los peces sin ningún sitio donde sentirse seguros. Añade plantas, madera o cuevas para que los peces tímidos tengan dónde retirarse; paradójicamente, los peces con buenos refugios pasan más tiempo a la vista porque se sienten seguros. Mantén el acuario fuera de la luz solar directa y lejos de portazos o de una tele a todo volumen. Una tapa también importa: evita que los peces saltarines salgan y mantiene estable la superficie.
Acierta con los compañeros
El acoso es estresante y constante. Mantén a los peces de cardumen (tetras, corydoras, rasboras) en grupos adecuados para que la agresividad se reparta, y evita mezclar mordedores de aletas con peces lentos y de aletas largas. Si a un pez lo persiguen sin descanso, recolocarlo o reorganizar la decoración a menudo reinicia la jerarquía.
Por último, ve despacio con los cambios. Aclimata bien a los recién llegados (mira cómo aclimatar peces nuevos), añade peces de pocos en pocos, y evita grandes reformas en un mismo día. Si un pez ya se ve enfermo, consulta nuestra guía sobre cómo saber si un pez está enfermo.