La respuesta corta
La forma fiable de ablandar el agua para las gambas es partir de agua de ósmosis inversa o de lluvia —ambas casi sin minerales— y luego subirla de nuevo hasta una dureza controlada, ya sea cortándola con un poco de agua del grifo o, mejor, añadiendo un remineralizador para gambas para alcanzar un objetivo concreto. Esto te da agua blanda y estable que puedes repetir cada vez, algo que las gambas valoran incluso más que un número concreto.
Por qué importa el agua de origen
Las gambas —especialmente las especies de agua blanda como las Caridina— necesitan una dureza baja y estable. Intentar rebajar poco a poco el agua del grifo dura con ablandadores químicos da resultados cambiantes y poco fiables. Partir de agua con minerales casi a cero e ir subiendo te pone al mando: tú decides el GH y el KH finales, y puedes mezclarla de forma idéntica para cada cambio de agua.
Los dos enfoques
- Agua de ósmosis o de lluvia cortada con grifo. Mezcla agua sin minerales con una cantidad medida de tu agua del grifo hasta que la dureza marque donde quieres. Sencillo, pero solo tan consistente como tu suministro del grifo.
- Agua de ósmosis/lluvia más un remineralizador. El método preferido para la cría seria de gambas. Añade un producto mineral específico para gambas al agua pura para alcanzar un GH preciso (y KH para las especies que lo necesitan). Repetible y estable.
Mide sobre la marcha: un test de dureza (GH/KH) o un medidor de TDS te dice cuándo has alcanzado tu objetivo.
Cómo hacerlo bien
Decide los parámetros que quiere tu especie de gamba y luego mezcla para alcanzarlos de forma consistente: mira ¿qué pH necesitan las gambas? para el objetivo general, y ¿debo usar agua de ósmosis? y ¿es segura el agua de lluvia? para el lado del agua de origen. Para el método general mira cómo hacer un cambio de agua y cómo ablandar el agua del acuario. Un kit de análisis de GH/KH te permite afinar y repetir tu mezcla.